InicioNoticiasDeportesHumorReflexionesSaludMusica/VideosRadios/EcuadorHoroscopos

 

Considerado como uno de los mejores presidentes del Ecuador, Jaime Roldós Aguilera pasó a la eternidad por su inteligencia, carisma y después por su trágico fallecimiento en un misterioso accidente aéreo.

"¡Desde siempre y hasta siempre...Presidente Roldós!"

EXTRA Retro se instala en una de las páginas más tristes en la historia de los ecuatorianos y lleva los últimos instantes públicos del mejor Mandatario del período democrático. A la voz de "¡Viva la Patria!" traspasó los corazones de su pueblo. 

"¡Mataron al presidente Roldós!", fue la única frase que se escuchó en el Palacio de Carondelet, mientras un militar de alto rango y con un traje impecable lloraba cuando informaba a sus superiores de la mala noticia.

En un terrible accidente aéreo, el mandatario de la República, Jaime Roldós Aguilera, de 41 años, el más joven de los últimos tiempos, murió junto con su esposa y siete acompañantes más cuando se dirigía a Loja para condecorar a los soldados que pelearon meses antes en la guerra contra Perú, denominado en esa época "el mal vecino del sur".

"Se escuchó un estruendo, como si el cielo se cayera y una bola de fuego se estrelló contra el cerro", expresó uno de los agricultores que vio como el avión Super King Air 200-1A se desintegraba en el aire y caía estrepitosamente a la tierra. El susto se convirtió en tristeza cuando supo que en ese avión se trasladaba Roldós.

El comunicado es oficial: el Ecuador se quedó sin uno de sus hijos predilectos, mientras los periodistas en la radio, con voces entrecortadas, transmitían la más triste noticia después de la guerra de Paquisha.

"No debió haber sufrido mucho, porque la explosión fue inesperada y la muerte fue súbita", dijo uno de los médicos que acudieron a ver los restos del avión y de sus ocupantes. Solo una corbata roja, que fue entregada a uno de sus cuñados, quedó como único vestigio del accidente. Sus cuerpos fueron reconocidos con ayuda de un dentista forense que examinó a cada fallecido. Después fueron llevados de inmediato a la capital para su velorio con todos los honores.

Lo silbaron y después lo lloraron
La mañana del 24 de mayo de 1981 estaba nublada, como que sabía que en sus cielos iba a terminar la vida del sucesor de Rocafuerte, García Moreno, Eloy Alfaro y Velasco Ibarra. Pero, sin duda, todo lo mejor de ellos estaba en el rostro de Roldós. Mientras entraba al estadio Olímpico Atahualpa, siempre acompañado de su esposa Martha, se escucharon silbidos y gritos, pero él solo mostraba serenidad. Eran tiempos difíciles y la inflación comenzaba a sentirse.

Vestido con un traje azul, camisa blanca y una corbata roja, el Jefe de Estado se paró frente a todos y casi por una hora y media el pueblo ecuatoriano escuchó uno de los discursos más bellos que se han pronunciado, por su alto grado de declamación y el mensaje lleno de patriotismo y a la vez de tristeza que solo se disimulaba en la lucidez del rostro de Roldós.

"¡Shhhh...!. ¡Uhhhhhh!", se escuchaba de las gradas del estadio. Las banderas tricolores cobijaban a los soldados que esperaban su medalla al mérito por haber peleado en Paquisha, Mayaycu y Manchinatza, al igual que las viudas de los caídos en combate.

El Presidente cambiaba las casi nueve hojas de su discurso, pero se mostraba muy sereno, guardando su mística y gallardía, cualidades que lo acompañaron toda su vida.

"No hemos venido a condecorar el exterminio del hombre por el hombre, ni hacer apología de la guerra. Hemos venido a condecorar el coraje y el valor del hombre ecuatoriano", decía cerca del mediodía. No desfallecía en cada palabra que pronunciaba y parecía que se lo sabía de memoria. Según uno de sus asesores, lo tenía hecho hace cinco días y lo había revisado punto por punto.

Pasaron varios minutos cuando llegó la hoja final sostenida por su mano izquierda, mientras la derecha la tenía alzada como un verdadero mesías y con una profunda convicción y seguridad dijo "¡El Ecuador democrático, capaz de dar lecciones históricas de humanismo, trabajo y libertad. ESTE ECUADOR AMAZÓNICO, DESDE SIEMPRE Y HASTA SIEMPRE, VIVA LA PATRIA!".

Solo tibios aplausos se escucharon y silencioso se dirigió donde estaba su esposa Martha, quien le dijo: "Como siempre, impecable señor Presidente", y él solo la miró con ojos de melancolía. Se acomodó sus gruesas gafas oscuras y se retiró en la espesura de los uniformes militares. A la salida también recibió silbidos, pero nunca regresó a ver al público.

Los mismos que lo despreciaron en el estadio, hombres y mujeres de todas las edades, principalmente estudiantes, cuando supieron de su muerte no pararon de llorar develando así la ambivalencia del corazón humano y demostrando que Roldós era uno de los más amados presidentes que tuvo el Ecuador.

Desaparecieron sus papeles
Cuando se conoció de la fatal noticia, los escritorios de la Presidencia y de su hogar en Guayaquil fueron prácticamente saqueados por personas desconocidas que irrumpieron en los secretos del Presidente que había jurado transformar el país en las próximas semanas.

Pero no lo logró, "le adelantaron su muerte", dijeron sus más allegados colaboradores. En sus cajones tenía toda la documentación para cambiar el país y varios proyectos para levantar al Ecuador, sumido en las heridas de la guerra.

El misterio aumentó porque se rumoró en Quito que dos días antes un destacado militar habría estado resentido por las decisiones tomadas en el conflicto con Perú.

Antes de salir al estadio, Roldós presentía que lo iban a traicionar como aquel Cristo de milenios atrás. Sabía que la vida de su esposa también estaba en peligro, pero parecía también que aceptaba el reto del destino.

Su rostro amable no demostraba los miedos que tenía, pues sus asesores dijeron que nunca lo habían visto tan cansado y preocupado.
Sus hijos Diana, Martha y Santiago solo se aprestaron a recibir entre lágrimas los cadáveres de sus padres en la base aérea, pues no solo ellos quedaron huérfanos, sino todo el país.

Aparecen "sicarios económicos"
Las circunstancias y las causas del siniestro no han sido definitivamente aclaradas. El autor y activista norteamericano John Perkins se sumó a la versión de que Roldós habría sido asesinado, "puesto que su plan para reorganizar el sector de los hidrocarburos habría amenazado los intereses de Estados Unidos".

Esta versión, sin embargo, ha estado presente desde el inicio mismo de las investigaciones y va a ser publicada en un libro como confesionario.

Se tejen muchas versiones sobre el accidente, pero ninguna ha sido comprobada. Solo se sabe que los motores de la aeronave estuvieron apagados cuando se estrellaron contra el cerro Huaypungo. Todo esto, mientras se dice que existió una décima persona en la tripulación que hasta ahora no ha aparecido.

Jaime Roldós Aguilera sembró esperanza entre los ecuatorianos, ellos todavía creen en él y su pronta partida derrumba los sueños del pueblo ecuatoriano.

¡Hasta siempre presidente Roldós!

 Auspician  

 

 CHECAUSA.COM

logo 
Micheca.com

 The celular depot

Liga deportivo Cuenca

  Escribanos sus     ideas y comentarios a  Saludos@checausa.com

 

Cree usted que? el Presidente de Ecuador este realizando un buen trabajo
 * SI
 * NO


    checausa .com

     

    Hosted by: Gerardo Ortega,  Jorge Molina, &  Edgar Zhagüi.  Copyright ©2009 CHECAUSA CORP. All rights reserved.