La mejor noticia que podemos recibir cada mañana es la de que aún continuamos con vida; sin embargo, lo más probable es que esta mañana usted haya abierto los ojos, se haya levantado apresuradamente y aunque suene ilógico, se haya percatado de todo, menos de que aún esta vivo.
¿Cuál es la diferencia entre vivir inconsciente de que se disfruta de estar vivo y vivir consciente de estar gozando del privilegio de estar vivo?
La diferencia estriba, indiscutiblemente, en que sin estar consciente de estar vivo, no se valora la vida; en cambio, estando consciente, se agradece, primero que nada, al Supremo la gracia de estar vivo, y se valoran, por lo tanto, cada uno de los instantes en que uno permanece con vida.
Asegurar, de acuerdo al adagio popular, que "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde", resulta demasiado fatalista: hay personas que en este mundo sí saben lo que tienen -la vida-, y disfrutan de ella compartiéndola con las de los demás. Sea usted una de estas personas. No caiga en el error de no saber lo que tiene hasta que lo haya perdido; resístase a formar parte de ese "nadie" que nunca supo que tenía vida y por lo tanto, nunca supo valorarla.
Piense cuál sería la reacción de una persona que hubiera muerto y que de repente, milagrosamente, se le otorga vida de nuevo. Usted no tuvo que morir ayer para estar vivo hoy; sin embargo, ese regalo le fue otorgado nuevamente y no deja de ser el más maravilloso que hay.
Primera clase.
En un avión, iniciado el vuelo, una "señora" oprime insistentemente el timbre para llamar a la azafata -¿Cuál es el problema, Sra.? - Pregunta la azafata -¿Es que no lo ve? - Responde la dama.
- Me colocaron junto a un sucio indígena. No soporto estar al lado de uno de estos seres repugnantes.
¿¿¡¡No tiene otro asiento!!?? -Por favor, cálmese. -dice la azafata- Casi todos los asientos están ocupados. Pero, voy a ver si hay un lugar disponible. La azafata se aleja y vuelve de nuevo algunos minutos más tarde:
-Sra., como yo pensaba, ya no hay ningún lugar libre en la clase económica. Hablé con el comandante y me confirmó que no hay más sitios disponibles en la clase económica. No obstante, tenemos aún un lugar en primera clase. Antes de que la dama pudiera hacer el menor comentario, la azafata sigue:
-Es del todo inusual permitir a una persona de la clase económica sentarse en primera clase. Pero, dadas las circunstancias, el comandante encuentra que sería escandaloso obligar a alguien a sentarse junto a una persona tan repugnante. Todos los pasajeros alrededor, observaban la escena, indignados. Entonces, la azafata, dirigiéndose al indígena, le dice: -Si el Sr. lo desea, tome su equipaje de mano, ya que un asiento en primera clase le espera. Y los pasajeros, que sorprendidos, presenciaban la escena, se levantaron y aplaudieron..
A VECES...
Muchas veces nos arrepentimos de alguna acción, y lo peor es que no hay forma de echar para atrás y corregir la falta. Eso nos "persigue" para siempre.
Nuestra única solución es sentir genuinamente un propósito de enmienda y no caer ante cualquier otra tentación. Somos humanos, es cierto, pero eso no nos da licencia para actuar como queramos. Debemos prepararnos y rechazar lo más minimo que tiene nuestra debilidad. Sólo asi seguiremos fortaleciendo el carácter.
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A veces nos cohibimos de pedir ayuda por no impotunar a otros. Pónte tú en su lugar y piensa en lo bien que te sientes cuando puedes hacer algo por alguien. El ser humano es intrincecamente bueno. Dale a otros la oportunidad de ayudarte. Pero pideles ayuda con naturalidad, sin arrogancia ni despotismo.
Verás como la gente te auxiliará y luego casi te darán las gracias por la oportunidad de sentirse útiles, de haber hecho un favor a quien lo necesitaba, simplemente porque asi lo deseaban.
VIVE COMO LAS FLORES.
Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto?.. Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian. - ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro. - Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo. - Pon atención a esas flores, continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse... Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien.
Decídete a volar
Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola: "Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre; hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y él se dio cuenta de que iba a morir. En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrentó el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso." Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir. Nunca es tarde. No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se haya cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir Basta, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar Alto y muy lejos del pantano. Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta (Pero Calculada), llena de enigmas e inseguridades, que Dios te acompañará y te dirá que camino tomar
EL BILLETE DE A 100
Un famoso expositor comenzó un seminario en una sala con 200 personas, tomando un billete de $100 entre sus manos.
Él preguntó: ¿Quién de ustedes quiere este billete de $100?
Todos levantaron la mano...
Entonces él dijo: "Daré este billete a uno de ustedes esta noche, pero, primero, déjenme hacer esto..."
Entonces, arrugó totalmente el billete y preguntó otra vez: "¿Quién todavía quiere éste billete?"
Las manos, continuaron levantadas....
Y continuó: "¿Y si hiciera esto?..." Dejó caer el billete al piso y comenzó a pisarlo y a refregarlo.
Después, tomó el billete, ya hecho un asco de pisado, sucio y arrugado: "Y ahora?..."
"Quién todavía va a querer este billete de $ 100.-"?
Todas las manos volvieron a levantarse.
El expositor miró a la platea y les dice que va a explicar lo siguiente:
"No importa lo que yo haga con el dinero, ustedes continuarán queriendo este billete, porque no pierde el valor."
"Esta situación, también pasa con nosotros... Muchas veces, en nuestras vidas, somos aplastados, pisoteados y sentimos que no tenemos importancia."
"Pero, no importa, jamás perderemos nuestro valor. Sucios o limpios, aplastados o enteros, gordos o flacos, altos o bajos, nada de eso importa!..."
"Nada de eso altera la importancia que tenemos!... El precio de nuestras vidas, no es por lo que aparentamos ser, si no lo que somos en nuestro interior..."
¡Eres de gran valor para Dios!
Mujer
Cuenta una leyenda que al principio del mundo, cuando Dios decidió crear a la mujer, encontró que había agotado todos los materiales sólidos en el hombre y no tenía más de que disponer. Ante este dilema y después de profunda meditación, hizo esto: Tomó la redondez de la luna, las suaves curvas de las olas, la tierna adhesión de la enredadera, el trémulo movimiento de las hojas, la esbeltez de la palmera, el tinte delicado de las flores, la amorosa mirada del ciervo, la alegría del rayo del sol y las gotas del llanto de las nubes, la inconstancia del viento y la fidelidad del perro, la timidez de la tórtola y la vanidad del pavo real, la suavidad de la pluma del cisne y la dureza del diamante, la dulzura de la paloma y la crueldad del tigre, el ardor del fuego y la frialdad de la nieve. Mezcló tan desiguales ingredientes, formó a la mujer y se la dio al hombre. Después de una semana vino el hombre y le dijo: "Señor, la criatura que me diste me hace desdichado, quiere toda mi atención, nunca me deja solo, charla incesantemente, llora sin motivo, se divierte en hacerme sufrir y vengo a devolvértela porque no puedo vivir con ella" Bien, contestó Dios y tomó a la mujer. Pasó otra semana, volvió el hombre y le dijo: "Señor, me encuentro muy solo desde que te devolví a la criatura que hiciste para mí, ella cantaba y jugaba a mi lado, me miraba con ternura y su mirada era una caricia, reía y su risa era música, era hermosa a la vista y suave al tacto, devuélvemela, porque no puedo vivir sin ella"
Opiniones de algunas damas
Manera poética de decir que a veces somos insoportables.... pero... ¿qué hermosas somos o no?
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Huh manganzones, nunca podran vivir sin nosotras :) ...
LA SOLEDAD
Me vi de pronto acompañado únicamente de mi esposa, sentados a la mesa, los dos solos. En ese instante, no se de que forma vinieron a mi mente mis padres.
Mi padre, siempre quiso que toda la familia, al menos el día último del año, la pasáramos juntos. Cuando joven, al llegar las fiestas navideñas, las posadas, las reuniones con los amigos y demás, optaba siempre por asistir a estas reuniones que pasarlas con mis padres.
Siempre nos decía, recuerdo ahora, que dividiéramos las dos fechas. Los que ya estaban casados, pasaran la nochebuena en casa de sus suegros y, los aún solteros, con los amigos.
Lo único que nos pedía era que el día último lo esperáramos con él y con mi madre. Nunca se lo pudimos cumplir. Mis hermanos ya casados, nunca pudieron.
Siempre alegaron que estaba muy retirada la casa de sus respectivos domicilios, que era muy fría la noche, en fin, siempre excusas.
Los solteros, preferimos siempre salir con los amigos, beber hasta que no había una botella más que abrir o un súper donde poder comprar más alcohol. Una noche de diciembre, mi hermano mayor nos convoco a todos los demás, para hacernos saber, que deberíamos pasar más tiempo con los viejos, que nunca después de haberse casado los mayores, habían pasado un fin de año con ellos.
Más bien pienso ahora, que mi hermano, estaba pasando por lo mismo que mis padres, ya que sus hijos mayores, empezaban a pasar estas fechas con sus amigos y él y su esposa, pasaban ya sus dos primeras noches de fin de año solos.
Todos estuvimos de acuerdo en que pasaríamos el 31 de diciembre de ese año, en casa de mis padres. Mis padres se pusieron muy felices, mi padre le dijo a mi madre, que sacara las ollas grandes para preparar una gran cena.
En la casa era todo felicidad. Mi padre se acercó a mí y dijo: Estoy muy feliz hijo, porque por fin voy a tener a todos como cuando eran pequeños, sentados en la mesa de la casa.
Quiero ver a mi hijo el mayor a mi derecha, a ti a mi izquierda por ser el mas pequeño. Tu madre estará en el extremo opuesto y tus hermanas a su derecha excepto tu, que estarás en ese lado-.
Se le veía tan feliz, que me dio un abrazo el cual sentí tan lleno de amor que quise llorar. Todo estaba listo. Eran las 7:00 de la noche y les dije a mis padres que iría a comunicarles a mis amigos que no pasaría el fin de año con ellos sino con mi familia.
Mi padre dijo: Haces bien hijo, para que no te vayan a esperar- y me dio una palmada en el hombro y me brindó una bella sonrisa.
Cuando salí me esperaban dos de mis amigos a los que les comente lo que habría de hacer esa noche. Mis amigos me dijeron, que al menos brindara con ellos antes para que así ellos sintieran que estaba ahí en el grupo.
Ese brindis se alargo hasta casi antes de la media noche, tiempo en el cual, pensé muchas veces que en mi casa habrían de estar mis hermanos y hermanas con mis padres y yo, acá sin cumplir lo que había prometido a mis hermanos sobre esa noche.
Ya un tanto arrepentido por no haberme ido de inmediato, me retire de con mis amigos sin siquiera avisarles, presentía que me habría de recibir un buen regaño por parte de mis hermanos y ver el rostro de mis padres, enojados conmigo. Cuando iba llegando a casa, no percibí alboroto alguno de parte de mi familia, pensé que por estar fría la noche se encontrarían al interior de la casa con mis padres.
Entre por la puerta de atrás para no ser tan obvio, al menos si me preguntaran diría que estaba dormido así que no habría ningún problema. En verdad, ahora que lo recuerdo, una lágrima se desborda de mis pupilas.
Cuando abrí la puerta no oí ningún ruido solo escuche la conversación de mi padre con una voz quebrada por el llanto diciéndole a mi madre. Vieja, no vino nadie, ni siquiera el menor de mi hijos esta con nosotros, que hemos hecho con nuestros hijos, que ahora no quieren estar aquí Se oía una onda tristeza en estas palabras, que no tuve valor ni siquiera para acercarme.
Seguí oyendo a mi madre que le contesto con unas palabras que aun retumban en mis oídos. Viejo: los padres estamos en el pensamiento de los hijos cuando están pequeños, pero cuando crecen, ese pensamiento lo ocupan sus propios hijos, sus ocupaciones, sus amistades, otras cosas...
¿Tú crees que preferirían pasar la noche de fin de año con un par de viejos que ya no pueden bailar, que no pueden desvelarse como lo hacían antes? Mira, voy a poner los 10 platos sobre la mesa, y el que vaya llegando le iremos sirviendo.
Sentí un nudo en la garganta enorme que no me dejaba respirar, me sentí tan desgraciado, tan mal hijo, tan no se que. Salí de donde estaba y abracé a mi padre y le pedí perdón, luego fui con mi madre, y le bese sus manos y me arrodille, ella me peinaba los cabellos mientras mi padre se secaba las lagrimas y dándome la mano me sentó a su derecha y dijo: No es necesario que estén todos, uno solo representa a los demás.
'Vieja', sirve la cena que mi familia ha llegado. Hoy mis hijos no están conmigo y en mi mesa están los 2 platos servidos, en cuanto llegue uno, mi familia habrá llegado... Aprovechemos a nuestros padres en vida!!!!
Bueno, en general a todos aquellos seres queridos que son vitales para nosotros...
No los descuidemos que cuando no los tengamos físicamente desearemos un solo minuto para poder abrazarlos y decirles cuanto los amamos!!!!
Que la pasen de maravilla!!!
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Yo quiero en esta navidad, poder armar un árbol dentro de mi corazón y colgar en él, en lugar de esferas regalos y adornos, los nombres de mis más queridos amigos, familia, y gente a quien amo, los que viven lejos y los que viven cerca, los antiguos y los más recientes, los que veo todos los días y los que raras veces veo, lo que siempre recuerdo y los que a veces olvido, los de las hora más difíciles, y los de las horas intensamente felices!, los que sin querer me hirieron, aquellos que conozco profundamente y aquellos que conozco poco, mis amigos humildes y mis amigos importantes, los que me enseñaron valiosas enseñanzas y los que tal vez un poquito aprendieron de mi, quiero que éste árbol tenga raíces profundas y fuertes! para que los nombres de mis amigos, familia y seres queridos nunca jamás sean arrancados de mi corazón.
E.Z.
Daniel Y el Pordiosero
Eramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo senté a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos estaban tranquilos comiendo y charlando. De repente, Daniel pego un grito con ansia y dijo, "Hola amigo!" Golpeando la mesa con sus gorditas manos. Sus ojos estaban bien abiertos por la admiración y su boca mostraba la falta de dientes en su encía. Con mucho regocijo el se reía y se retorcía. Yo mire alrededor y vi la razón de su regocijo.
Era un hombre andrajoso con un abrigo en su hombro; sucio, grasoso y roto. Sus pantalones eran anchos y con el cierre abierto hasta la mitad y sus dedos se asomaban a través de lo que fueron unos zapatos. Su camisa estaba sucia y su cabello no había recibido una peinilla por largo tiempo. Sus patillas eran cortas y muy poquitas y su nariz tenia tantas venitas que parecía un mapa.
Estábamos un poco lejos de el para saber si olía, pero seguro que olía mal. Sus manos comenzaron a menearse para saludar. "Hola bebito, como estás muchachón," le dijo el hombre a Daniel.
Mi esposa y yo nos miramos, "Que hacemos?" Daniel continuó riéndose y contestó, "Hola, hola amigo."
Todos en el restaurante nos miraron y luego miraron al pordiosero. El viejo sucio estaba incomodando a nuestro hermoso hijo.
Nos trajeron nuestra comida y el hombre comenzó a hablarle a nuestro hijo como un bebé. Nadie creía que era simpático lo que el hombre estaba haciendo. Obviamente él estaba algo borracho. Mi esposa y yo estábamos avergonzados. Comimos en silencio; menos Daniel, que estaba super inquieto y mostrando todo su repertorio al pordiosero, quien le contestaba con sus niñadas.
Finalmente terminamos de comer y nos dirigimos hacia la puerta. Mi esposa fue a pagar la cuenta y le dije que nos encontraríamos en el estacionamiento. El viejo se encontraba muy cerca de la puerta de salida.
"Dios mío, ayúdame a salir de aquí antes de que este loco le hable a Daniel." Dije orando, mientras caminaba cercano al hombre.
Le di un poco la espalda tratando de salir sin respirar ni un poquito del aire que el pudiera estar respirando.
Mientras yo hacía esto, Daniel se volvió rápidamente en dirección hacia donde estaba el viejo y puso sus brazos en posición de; cárgame." Antes de que yo se lo impidiera, Daniel se abalanzó desde mis brazos hacia los brazos del hombre. Daniel en un acto de total confianza, amor y sumisión recargó su cabeza sobre el hombro del pordiosero. El hombre cerró sus ojos y pude ver lágrimas corriendo por sus mejillas. Sus viejas y maltratadas manos llenas de cicatrices, dolor y duro trabajo, suave, muy suavemente, acariciaban la espalda de Daniel. Nunca dos seres se habían amado tan profundamente en tan poco tiempo. Yo me detuve aterrado. El viejo hombre se meció con Daniel en sus brazos por un momento, luego abrió sus ojos y me miró directamente a los míos.
Me dijo en voz fuerte y segura, "Usted, cuide a este niño." De alguna manera le contesté: "Así lo haré" con un inmenso nudo en mi garganta. El separó a Daniel de su pecho, lentamente, como si tuviera un dolor.
Recibí a mi niño, y el viejo hombre me dijo: "Dios le bendiga, señor. Usted me ha dado un hermoso regalo."
No pude decir más que un entrecortado gracias. Con Daniel en mis brazos, caminé rápidamente hacia el carro. Mi esposa se preguntaba por qué estaba llorando y sosteniendo a Daniel tan apretadamente, y por qué yo estaba diciendo: "Dios mío, Dios mío, perdóname." Yo acababa de presenciar el amor más puro a través de la inocencia de un pequeño niño que no vio pecado, que no hizo ningún juicio; un niño que vio un alma y unos padres que vieron un montón de ropa sucia. Yo fui un cristiano ciego, cargando un niño que no lo era.
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La Navidad es la época más linda y esperada del calendario. Significa reunión de familias, de padres e hijos, de Hermanos, parientes y amigos. Época de cavilar sobre nuestros aciertos y desaciertos, nuestros
Sueños, esperanzas y logros. La música de Navidad alcanza las cuerdas más sensibles de nuestro corazón.
Y lo hacen vibrar con alegría. Es época de recordar que todos formamos parte de un todo, que todos somos hermanos y estamos unidos por lazos invisibles. No somos seres aislados, todo lo que hacemos tiene efecto en los demás.
Aprovechemos esta Navidad para perdonar a todos aquellos que nos ofendieron de palabra y de obra. Empecemos el Año Nuevo con el corazón aligerado por el perdón y enriquecido por el Amor. Compartamos nuestra alegría y nuestra mesa con alguien que esté solo, que no tenga familia o que se sienta triste. Ese invitado representará la figura de Cristo. Y así podremos recibir la bendición de un Nuevo Año 2010.
Felíz Navidad, hermanos. Les desea "Checausa.com"
MI MAESTRA ME DIJO!
Una maestra jovencita, ingenua, era la maestra de unos alumnos
en un centro misionero en los barrios mas pobres de la ciudad.
La maestra estaba impuesta que desde niña, en su casa para la época
de Navidad, su familia ponía un arbolito bello de Navidad y el día de Navidad
siempre había muchos regalos debajo del árbol.
Al llegar el tiempo de Navidad la maestra les contó a los niños la historia
de Navidad. Y también les dijo, que pusieran un arbolito de Navidad en sus
casas, y que para el día de Navidad tendrían muchos regalos debajo del arbolito.
Lupita, con sus ojitos grandes cafeces, le fue y le contó a su Madrecita exactamente lo que la Maestra les dijo en el salón. Lupita confiaba plenamente
en su maestra!
Como era de costumbre cada mes la maestra visitaba los hogares de los alumnos de su salón. Llego la Maestra al departamento pequeño donde vivía Lupita y su Madrecita. Al verla llegar a la puerta Lupita corrió y la abrazo a la maestra y la
tomo de la mano, y le dijo, Maestra, maestra, venga, a ver mi arbolito de Navidad,
mire que lindo esta!
La maestra case se desmaya, al ver el arbolito, y se acerco la Madrecita de
Lupita y le dijo, Maestra Lupita vino de la escuela y me contó lo que usted le
dijo, de que pusiera un arbolito en su casa, y que para el díade navidad
tendria muchos regalos.
Mire maestra, lamentablemente nosotros apenas si tenemos para
comer, pero no tenemos dinero para comprar un arbolito de Navidad.
Pero como Lupita vino tan feliz y me contó lo que usted le dijo, entonces
fuimos y buscamos estas ramas secas de un árbol, y lo decoramos con globos,
y estambre de todos colores.!
La Maestra pensó Dios mío que he hecho, esta familia, estaba bien necesitada,
madre soltera, la maestra trato de no llorar. Lupita le preguntaba, Maestra,
Maestra, verdad que bonito esta mi arbolito? Si le dijo la maestra joven, y se
despidió de ellas. y se hizo una promesa que jamás haría tal cosa. De dar
falsas expectaciones a los niños. Y que no porque a ella la vida le había dado todo en Navidad, otra gente apenas si tenia para comer y sobrevivir.
Pasaron unos días, y la Directora del centro le dijo a la maestra jovencita, que
ella saldría de viaje para Navidad, y le encargo a la maestra que se hiciera cargo
de llevar unas canastas de comida a algunas familias necesitadas. De inmediato
pensó en Lupita y su Madrecita.
Al llegar a la vecindad del barrio, donde vivía Lupita, al tocar la puerta,
al abrir la puerta la Madrecita de Lupita, corrió Lupita y abrazo a la maestra,
y le dijo, Maestra todo lo que usted me dijo es cierto!!! Mire debajo del árbol
cuantos regalos hay. Regalos de todos tamaños, arreglados con papel rojo y verde y listones brillantes. Eran muchos regalos!!!
Se acerco la Madrecita de Lupita y le dijo a la Maestra, Maestra, anoche
llegaron unas personas de una iglesia, que alguien les dio el nombre de Lupita,
y nos trajeron todos estos regalos. La maestra estaba llorando de felicidad,
y en ese momento
pensó si existe un Dios, y si existe Santa Noel.!!!!
Mire señora, le dice la maestra a la madrecita de Lupita, aquí le traigo comida
en una canasta, se la manda la directora del centro. Feliz Navidad le dijo la
maestra, y les dio un abrazo fuete a la Madrecita, y a Lupita.!!! Y les dijo que feliz
estaba que tenían tantos regalos!!!
Al salir y entregar las otras canastas a otras familias, miro al cielo la
Maestra joven, y le prometió a Dios jamás hacer lo que ella había hecho,
de levantar falsas expectaciones a los niños, ellos creen todo lo que una
maestra les dice. Ella no sabia como estar agradecida que una iglesia había
adoptado a esta familia, pero Dios sabe todo!!! Y en ese momento también
le pidió perdón a Dios por ser tan joven y tan ingenua.
"LOS ZAPATOS DORADOS"
Solo faltaban cinco días para la Navidad.. Los estacionamientos estaban tan llenos como las tiendas, no se podía ni caminar. ¿Por qué, vine hoy? me preguntaba. En mi lista estaban los nombres de las personas a las que les llevaría un regalo de Navidad.. Llené rápidamente mi carrito y me dirigí a la caja registradora.
Frente a mí había dos niños, uno tendría diez años y su hermana unos cinco. Estaban vestidos con ropa muy humilde y demasiado ligera para el frío que hacía. El niño tenía en sus manos un poco de dinero y la niña unos zapatos de mujer dorados muy brillantes.. Los villancicos navideños resonaban en la tienda, y la niña los tarareaba. Al llegar a la caja registradora le entregaron los zapatos a la cajera y ésta les entregó el ticket diciendo, son $ 12.
Bueno, creo que tendremos que devolverlos, ya volveremos otro día con el resto del dinero, dijo la niña mientras sus ojos se llenaban de lágrimas y añadió; creo que a Jesús le hubiera encantando estos zapatos. Impulsivamente, completé los cinco pesos que faltaban. Mientras hacía el pago, sentí unos pequeños brazos que me abrazaban con una ternura que jamás había experimentado y una voz muy dulce, me dijo: ¡muchas gracias señor! Aproveché la oportunidad para preguntarle, qué había querido decir, cuando dijo que a Jesús le encantarían estos zapatos. Con sus grandes ojos verdes, chispeantes y llenos de amor, me respondió:
Mi mamá está muy enferma, y mi papá nos dijo que antes de Navidad ella se iría a vivir con Jesús y que en el cielo las calles son de oro, es por eso que pensamos que mi mamá se vería muy bonita caminando con estos zapatos dorados. Quedé por un momento, sin palabras, no podía creer lo que estaba escuchando, mi emoción era tal que no sabía qué responder. En silencio agradecí a Dios por haberme dado una gran lección a través de estos niños y, por primera vez en mi vida. comprendí el verdadero valor de la Navidad ...
Vive la vida, no permitas que se te escape. No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre. No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes. Huye. "Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta. Valora la belleza de las cosas simples. Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente, sin mediocridad. Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo. Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida La sociedad de hoy somos nosotros. Los "poetas vivos". No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...
Esta historia es tan real como tu. En cierta ocasión, durante el sermón del Domingo de pascua, durante el predicador puso en el centro del altar una jaula de pájaros vieja, rota y sucia. Toda la iglesia se quedo sorprendida y murmuraban entre ellos. Imaginándose sus comentarios, el predicador hablo de esta manera: " Ayer cuando caminaba por el pueblo observe a un muchachito que se dirigía hacia mi con una jaula moviéndola de un lado a otro. En su interior había tres pajaritos, temblorosos con frío y miedo. Detuve al muchachito y le pregunte: ?Que llevas allí hijo mío? "Solo unos pájaros viejos" me respondió. "?Que vas a hacer con ellos? Le pregunte "Los voy a llevar a casa y pienso divertirme un poco con ellos. Les voy a molestar, arrancarles las plumas, hacerles pelear entre ellos. Espero divertirme y pasarlo muy bien" fue su respuesta. "Pero tarde o temprano te cansaras de esos pajaritos, verdad, que Haras con ellos? " le dije "Ho..!!!!, . Yo tengo gatos. A ellos les gustan los pajaritos. Cuando me canse se los echare a ellos" respondió el muchacho. El Predicador guardo silencio por un momento y luego le pregunto: "Por cuanto me vendes esos pajaritos, muchacho? "??UH??? !!!! Por que le interesan a usted estos pájaros, señor? Son únicamente unos pájaros viejos, no cantan y ni siquiera son lindos!!" "Cuanto?" Volvió a preguntar el Predicador. El muchachito miro al predicador pensado si se habría vuelto loco. Entonces le pidió 10 dólares.
El predicador saco 10 dólares de su bolsillo y se los entrego. Tan pronto recibió el dinero, el muchacho desapareció. El predicador levanto la jaula con cariño y cuidado. La llevo a un pequeño parque donde había árboles y frutas. Abrió la jaula y dando unos suaves golpes hizo que los pájaros volaran libremente. Esta era la razón por la cual la jaula estaba vacía sobre el Altar. El predicador continuo diciéndoles: Un día Jesús y el Diablo se pusieron a conversar. El Diablo acababa de llegar del Jardín del Edén, y se notaba que estaba contento y alegre. "Si, Señor, acabo de apoderarme del Mundo entero con toda su gente. Les tendí una trampa. Utilice una carnada que yo sabia que no la iban a poder resistir. Los ATRAPE!!" Que vas a hacer con toda esa gente?" Le pregunto Jesús El Diablo le respondió: "Ho, voy a divertirme! Les voy a ensenar a casarse y divorciarse. Que se odien y abusen unos de otros, Les enseñare a beber, fumar y maldecir. Les voy a enseñar como fabricar armas y bombas para que se maten entre ellos. Si que voy a divertirme!!" "?Y que harás luego con ellos después de todo eso?" Le pregunto Jesús. "Ho, matarlos" Respondió el diablo sin remordimiento alguno."
?Cuanto quieres por ellos?" Le pregunto Jesús. El Diablo le respondió " Ho no. Tú no quieres esa gentuza. No sirven para nada! Si los recoges solo te odiaran. Te escupirán en la cara, maldecirán Tu nombre y acabaran matándote. Créeme no vale la pena!!" "Cuanto""? Volvió a preguntar de nuevo Jesús. El Diablo miro a Jesús y con odio, astucia y malicia le respondió: "Toda tu sangre, tus lagrimas y TU vida!!!" Jesús le contesto "HECHO!!" Y pago el precio. El predicador levanto la jaula en alto, abrió la puerta y se marcho sin pronunciar más palabras
Notas: ? Acaso no resulta curioso como mucha gente habla mal de Dios y después se preguntan por que nuestro mundo se esta yendo al infierno?
* ?Acaso no resulta curioso cuando alguien dice "Yo creo en Dios" pero es lo contrario? (quien, por cierto también cree en Dios).
* ?Acaso no resulta curioso cuando enviamos miles de chistes a través de la red de Internet y correos electrónicos que se extienden como fuego, pero cuando uno empieza a enviar mensajes llevando la Palabra de Dios, la gente se lo piensa dos veces antes de compartirlo con los demás
* ?Acaso no resulta curioso que cuando envíes este mensaje, no se lo enviaras a muchos de tu lista? Porque no estas seguro de lo que van a pensar de ti.
Pensamiento de Buda sobre la Humanidad.
Una vez le preguntaron a Buda que es lo que a él más le sorprendía de la humanidad, y respondió:
"... Los hombres, que pierden la salud para juntar dinero, y luego pierden el dinero para recuperar la salud y por pensar ansiosamente en el futuro, olvidan el presente de tal forma, que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro, viven como si nunca fuesen a morir, y mueren como si nunca hubiesen vivido..."
10 Frases Para Reflexionar
1.- Si te lastimaron, no alimentes tu dolor ni te alejes de esa persona, si quieres ser un gran humano, simplemente olvida.
2.- Para que un amor pasado no te lastime de por vida, consérvalo como un recuerdo hermoso, más nunca como una posibilidad, porque si lo haces nunca podrás ser feliz.
3.- Es mejor no ser tan hermosa(o) pues la vanidad suele convertir a las personas en seres poco atractivos.
4.- Haber sufrido un gran dolor nos hace crecer en capacidad de comprender y valorar a nuestros amigos.
5.- Siempre después de una discusión te arrepentirás en tu interior de no haber callado a tiempo.
6.- No traiciones el camino de tus padres actuando diferente cuando ellos no están.
7.- Los pleitos solo llevan a herir a los demás, a causar daño, a distanciar pero nunca a resolver los conflictos.
8.- Nunca seas grosero(a) con las demás personas, aunque estés sufriendo o tengas demasiados motivos para hacerlo.
9.- La fidelidad a un amor lleva a la persona a enamorarse todavía más.
10.- Es madurez superar una decepción como algo que es mejor que haya sido así.
DOS CARTAS EXTRAORDINARIAS
por Carlos Rey
(Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza)
Rut fue a su buzón de correo y encontró una sola carta. Antes de abrirla, notó que no tenía ningún sello postal sino sólo su nombre y dirección. La carta decía: «Querida Rut: Voy a estar en tu barrio el sábado por la tarde y quisiera verte. Con amor eterno, Jesucristo.»
Las manos le temblaban mientras ponía la carta en la mesa. «¿Por qué deseará Dios visitarme si no soy nadie especial? Y no tengo nada que ofrecerle.» Recordó su despensa vacía y pensó: «Debo ir al supermercado y comprar algo para la cena.»
Rut tomó su cartera en la que tenía apenas cinco billetes, se puso el abrigo y salió corriendo. Compró un pan francés, media libra de jamón de pavo y una botella de leche. Se quedó con sólo doce centavos hasta el lunes. Pero se sentía satisfecha.
De vuelta a casa con su modesta compra bajo el brazo, escuchó una voz que le decía:
?Señorita, por favor, ¿puede ayudarnos?
Rut había estado tan absorta en sus planes para la cena que no había notado dos figuras acurrucadas en la acera: un hombre y una mujer, ambos vestidos de andrajos.
?Mire, señorita ?insistió el hombre?, no tengo trabajo, y mi esposa y yo hemos estado viviendo en la calle. Estamos muertos de frío y de hambre. Si usted nos pudiera ayudar, se lo agradeceríamos mucho.
Rut los miró. Estaban sucios y apestaban. Si de veras querían trabajar, ya hubieran conseguido algún empleo.
?Señor, me gustaría ayudarlos, pero yo también soy pobre. No tengo más que un poco de pan y jamón. Es lo que pensaba darle de comer a un invitado especial que viene a cenar conmigo esta noche.
?Comprendo. Gracias de todos modos.
El hombre tomó del brazo a la mujer, y los dos se perdieron en el callejón. Al ver que se alejaban, Rut se sintió muy afligida.
?¡Señor, espere!
La pareja se detuvo, mientras ella se les acercaba corriendo.
?¿Por qué no toman esta comida? Puedo servirle otra cosa a mi invitado.
?¡Que Dios se lo pague! ?exclamó la mujer, agradecida, visiblemente temblando de frío.
Rut se quitó el abrigo y le dijo:
?Yo tengo otro abrigo en casa; ¿por qué no se pone éste?
En el camino a la casa Rut estaba sonriendo a pesar de que ya no tenía su abrigo ni la comida que había comprado. Pero al acercarse a su puerta se puso a pensar en que ya no tenía nada que ofrecerle al Señor, y se sintió desanimada.
Cuando metió la llave en la cerradura, notó que había otro sobre en el buzón. «Qué raro ?pensó?. El cartero nunca viene dos veces el mismo día.» Intrigada, tomó el sobre y lo abrió: «Querida Rut ?decía?: Fue muy agradable verte de nuevo. Gracias por la comida y gracias también por el hermoso abrigo. Con amor eterno, Jesucristo.»1
La ranita sorda
Un día un grupo de ranitas salieron a jugar, advertidas por sus padres de que no se alejaran mucho, porque podía pasarles algo.
No hicieron caso y de repente se encontraron en una cubeta de leche, se entusiasmaron y de inmediato se echaron a nadar, el nivel de la leche en la cubeta se encontraba en la mitad.
Una de las ranitas era sorda.
Las demás ranitas al verse imposibilitadas para salir comenzaron a pedir ayuda y al cabo de un buen rato, sus gritos fueron escuchados por ranas y sapos que acudieron en su ayuda, sin embargo cuando se asomaron al borde de la cubeta empezaron a decir:
"Ya ven.....les dijimos que no se alejaran porque podía pasarles algo, ahora por necias se van ahogar".
Las ranitas al escuchar esto dejaron de luchar para mantenerse a flote, pero la sorda al voltear hacia arriba solo veía enormes bocas que se abrían y cerraban al unísono, entonces pensó:
¡Que bueno que están echando porras, eso quiere decir que yo puedo! Mientras que las otras desistían y se ahogaban, la sorda continuo brincando, con tal insistencia, que la leche se cuajó y de un salto salió.
Asi es, cuando se emprende algo, hay que luchar hasta el final. Hasta que logres el éxito deseado.
El Anillo
Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ?Qué puedo hacer para que me valoren mas?
El maestro sin mirarlo, le dijo: -Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después... y haciendo una pausa agregó: -Si quisieras ayudarme tu a mi, yo podría resolver este problema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
Encantado, Maestro titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
Bien asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño y dándoselo al muchacho, agregó: Toma el caballo que esta allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo.
En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado más de cien personas y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la habitación. Maestro dijo lo siento, no se pudo conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo. Qué importante lo que dijiste, joven amigo contestó sonriente el maestro. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con el anillo. El joven volvió a cabalgar. El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo: Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender Ya,,, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo. 58 Monedas!!!!!!!!!!!!!!!!! Exclamó el joven. Sí, replicó el joyero yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé si la venta es urgente...
El joven corrió emocionado a la casa del maestro a contarle lo sucedido. Siéntate dijo el maestro después de escucharlo Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor? Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.
El Tren de la Vida.
Un amigo me habló de un libro que comparaba la vida con un viaje en tren. Un viaje muy interesante al ser bien interpretado. Exactamente así, la vida no pasa de ser eso, un viaje en tren lleno de embarques y desembarques, algunos accidentes, sorpresas agradables en algunos momentos y en otras grandes tristezas. Al nacer entramos a ese tren y nos entregamos en las manos de algunas personas que pensamos, estarán siempre en ese viaje con nosotros: nuestros padres, desgraciadamente eso no es verdad; en alguna estación ellos bajan y nos privan de su cariño, amistad y compañía irremplazables... además que personas interesantes y que pueden llegar a ser muy especiales para nosotros, abordaran el tren en algún momento. También llegaran nuestros hermanos, amigos y maravillosos amores. Muchas personas toman ese tren, solo para pasear, otras encuentran en el viaje solamente tristezas, y otros circularan por él, listos para ayudar a quien los necesite. Muchos al bajar dejan recuerdos eternos, algunos otros pasan por allí de tal manera que cuando desocupan sus asientos, nadie percibe sus ausencias. Es muy común que muchos pasajeros, que nos son muy queridos se ubiquen en vagones diferentes al nuestro, por lo tanto nos vemos obligados a hacer el trayecto separados de ellos, eso no nos impide que durante el viaje atravesemos muchas veces con grandes dificultades nuestro vagón para llegar hasta el que es ocupado por nuestros seres especiales, solo que difícilmente nos podremos sentar a su lado, muchas veces puede haber alguien ocupando ese lugar. Nada importa, el viaje es así, lleno de atropellos, sueños, fantasías, esperas, despedidas. Eso sí, jamás tiene retorno, siempre va hacia delante. Hagamos el viaje de la mejor manera posible, tratando de relacionarnos bien con todos los pasajeros, sin hipocresías, buscando en cada uno de ellos lo mejor que tengan para ofrecer. Recordando, siempre, que en cualquier momento del camino ellos podrán flaquear, es necesario entender esto pues, probablemente, nosotros a lo largo del camino, flaquearemos muchas veces, y seguramente habrá alguien que nos entienda como nosotros hemos entendido a nuestro prójimo. El gran misterio, al final, es que jamás sabremos en cual parada nos bajaremos, y mucho menos nuestros compañeros y ni siquiera el que esta sentado más próximo a nosotros, justo en el asiento de al lado. Me quedo pensando si al bajarme de ese tren sentiré nostalgia... creo que si la sentiré, al separarme de los amigos hechos durante el trayecto, será al menos doloroso. El dejar a mis hijos continuar solos el viaje, será extremadamente triste, pero me agarraré a la esperanza de llegar, en algún momento a la estación principal, y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían en el momento de embarcar, y lo que más feliz me dejará será pensar, que yo colabore en el crecimiento de ese equipaje y en hacerlo más valioso.
No cortes un árbol en invierno...
Recuerdo que un invierno mi padre necesitaba leña, así que buscó un árbol muerto y lo cortó. Pero luego, en la primavera, vio desolado que al tronco marchito de ese árbol le brotaron renuevos. Mi padre dijo:
"Estaba yo seguro de que ese árbol estaba muerto. Había perdido todas las hojas en el invierno. Pero se ve que hacía tanto frío que las ramas se quebraban y caían como si no le quedara al viejo tronco ni una pizca de vida. Pero ahora advierto que aún alentaba la vida en aquel tronco".
Y volviéndose hacia mí, me aconsejó:
"Nunca olvides esta lección. Jamás cortes un árbol en invierno. Jamás tomes una decisión negativa en tiempo adverso. Nunca tomes decisiones importantes cuando estés en tu peor estado de ánimo. Espera. Sé paciente. La tormenta pasará. Recuerda que la primavera volverá".
"Un Vaso de Leche"...
Un día, un muchacho pobre que vendía mercancías de puerta en puerta para pagar su escuela, encontró que sólo le quedaba una simple moneda de diez centavos, y tenía hambre. Decidió que pediría comida en la próxima casa.
Sin embargo, sus nervios lo traicionaron cuando una encantadora mujer jóven le abrió la puerta. En lugar de comida pidió un vaso de agua.
Ella pensó que el joven aparecía hambriento así que le trajo un gran vaso de leche. El lo bebió despacio, y entonces le preguntó, ¿Cuánto le debo? "No me debes nada," contestó ella. "Mi madre siempre nos ha enseñado a nunca aceptar pago por una caridad".
Él dijo "Entonces, te lo agradezco de todo corazón."
Cuando Howard Kelly se fue de la casa, no sólo se sintió físicamente más fuerte, sino que también su fe en Dios y en los hombres era más fuerte.
El había estado listo a rendirse y dejar todo. Años después esa joven mujer enfermó gravemente. Los doctores locales estaban confundidos. Finalmente la enviaron a la gran ciudad, donde llamaron a especialistas para estudiar su rara enfermedad.
Se llamó al Dr.Howard Kelly para consultarle. Cuando oyó el nombre del pueblo de donde ella vino, una extraña luz llenó sus ojos. Inmediatamente subió del vestíbulo del hospital a su cuarto. Vestido con su bata de doctor entró a verla. La reconoció enseguida. Regresó al cuarto de observación determinado a hacer lo mejor para salvar su vida.
Desde ese día prestó atención especial al caso. Después de una larga lucha, ganó la batalla. El Dr. Kelly pidió a la oficina de administración del hospital que le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla. Él la revisó y entonces escribió algo en el borde y le envió la factura al cuarto de la paciente. Ella temía abrirla, porque sabía que le tomaría el resto de su vida para pagar todos los gastos. Finalmente la abrió, y algo llamo su atención:
En el borde de la factura leyó estas palabras..... "Pagado por completo hace muchos años con un vaso de leche - (firmado) Dr. Howard Kelly". Lágrimas de alegría inundaron sus ojos y su feliz corazón oró así:
"Gracias, Dios por que Tu amor se ha manifestado en las manos y los corazones humanos."
Cada Vez Que Tu Pierdes La Paciencia...
Esta es la historia de un muchachito que tenía muy mal carácter.
Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta.
Las semanas que siguieron, a medida que el aprendía a controlar su genio, clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.
Descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.
Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día.
Después de informar a su padre, éste le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.
Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta...
Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta.
Le dijo: "has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves."
Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastará, y la cicatriz perdurará para siempre.
Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.
El poder de la Oración...
Juanita, una mujer pobremente vestida y con una expresión de derrota en el rostro, entró en una tienda de abarrotes. Se acercó al dueño de la tienda, y de una forma muy humilde le preguntó si podía fiarle algunas cosas. Hablando suavemente, explicó que su marido estaba muy enfermo y no podía trabajar, que tenían 7 hijos, y que necesitaban comida. Don Martin, el abarrotero, se mofó de ella y le pidió que saliera de la tienda. Visualizando las necesidades de su familia, la mujer le dijo: "Por favor señor, le traeré el dinero tan pronto como pueda." Don Martin le dijo que no podía darle crédito, ya que no tenía cuenta con la tienda. Junto al mostrador había un cliente que oyó la conversación. El cliente se acercó al mostrador y le dijo al abarrotero que él respondería por lo que necesitara la mujer para su familia. El abarrotero, no muy contento con lo que pasaba, le preguntó de mala gana a la señora si tenía una lista. Juanita respondió: "¡Sí señor!". "Está bien," le dijo el tendero, "ponga su lista en la balanza, y lo que pese la lista, eso le daré en mercancía." Juanita pensó un momento con la cabeza baja, y después sacó una hoja de papel de su bolso y escribió algo en ella. Después puso la hoja de papel cuidadosamente sobre la balanza, todo esto con la cabeza baja. Los ojos del tendero se abrieron de asombro, al igual que los del cliente, cuando el plato de la balanza bajó hasta el mostrador y se mantuvo abajo. El tendero, mirando fijamente la balanza, se volvió hacia el cliente y le dijo: "¡No puedo creerlo!". El cliente sonrió mientras el abarrotero empezó a poner la mercancía en el otro plato de la balanza. La balanza no se movía, así que siguió llenando el plato hasta que ya no cupo más. El tendero vio lo que había puesto, completamente disgustado. Finalmente, quitó la lista del plato y la vio con mayor asombro. No era una lista de mercancía. Era una oración que decía: "Señor mío, tú sabes mis necesidades, y las pongo en tus manos". El tendero le dio las cosas que se habían juntado y se quedó de pie, frente a la balanza, atónito y en silencio. Juanita le dio las gracias y salió de la tienda. El cliente le dio a Don Martin un billete de 50 dólares y le dijo: "Realmente valió cada centavo" Fue un tiempo después que Don Martin descubrió que la balanza estaba rota. En consecuencia, solo Dios sabe cuanto pesa una oración.
Mira tu vida como una extensa obra con diversos actores; entonces, perdona a cada uno y simplemente continúa tu función. Cuando nos estancamos y no nos permitimos perdonar y olvidar lo que otros nos hicieron, entonces vivimos una media vida. Es solo la mitad, porque la otra mitad, la está viviendo toda la gente del mundo en que existes. Cada uno de ellos, tiene algo que aportarte en tu crecimiento como ser. Al reconciliarse con los demás, en realidad lo está haciendo contigo mismo. Estás abriendo una puerta y una ventana que son muy importantes para tu progreso. Estás generando un entorno de armonía y bienestar y permitiendo que otros también se reconcilien a partir de tu ejemplo.
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El NIÑO REFLEJA LO QUE VIVE.
Si el niño vive en un ambiente de criticas
aprende a condenar.
si el niño vive en un ambiente de hostilidad
aprende a ser agresivo.
Si el niño vive en ridiculo aprende a ser
timido.
Si el niño vive avergonzado aprende a
sentirse culpable.
Si el niño vive en un ambiente de tolerancia
aprende a ser pasiente.
Si el niño vive en un ambiente de aliento
aprende a confiar.
Si el niño vive en un ambiente de alabanza
aprende a apreciar a otros.
Si el niño vive en ambiente de equidad aprende
a ser justo.
Si el niño vive en un ambiente de seguridad
aprende a tener fe.
Si el niño vive en ambiente de aprobacion
aprende a amarse a si mismo.
" Si el niño vive en ambiente de aceptacion
y de amistad aprende a encontrar amor
en el mundo "
LA FUERZA DE LA PALABRA
Cuenta la historia que, en cierta ocasión, un sabio maestro se dirigía a su atento auditorio dando valiosas lecciones sobre el poder sagrado de la palabra y el influjo que ella ejerce en nuestra vida y en la de los demás. "Lo que usted dice no tiene ningún valor", lo interpeló un señor que se encontraba en el auditorio. El maestro lo escuchó con mucha atención y tan pronto terminó la frase, le gritó con fuerza: "¡Cállate, e s t ú p i d o, y siéntate, i. d. i. o. t. a!".
Ante el asombro de la gente, el aludido se llenó de furia, soltó varias imprecaciones y, cuando estaba fuera de sí, el maestro alzó la voz y dijo: "Perdone caballero, le he ofendido y le pido perdón; acepte mis sinceras excusas y sepa que respeto su opinión, aunque estemos en desacuerdo". El señor se calmó y le dijo al maestro: "Le entiendo y también pido disculpas y acepto que la diferencia de opiniones no debe servir para pelear, sino para mirar otras opciones".
El maestro sonrió y le dijo: "perdone usted que haya sido de esta manera, pero así hemos visto todos del modo más claro, el gran poder de las palabras: Con unas pocas palabras le exalté y con otras pocas le calmé".
Las palabras no se las lleva el viento, las palabras dejan huella, tienen poder e influyen positiva o negativamente... Las palabras curan o hieren a una persona. Por eso mismo, los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos elogiaban el silencio.
Piensa en esto y cuida tus pensamientos, porque ellos se convierten en palabras y cuida tus palabras, porque ellas marcan tu destino. Medita sabiamente para saber cuándo y cómo hay que comunicarse y cuándo el silencio es el mejor regalo para ti y para los que amas. Eres sabio si sabes cuándo hablar y cuándo callar. Piensa muy bien antes de hablar, cálmate cuando estés airado o resentido y habla sólo cuando estés en paz.
Recuerda que las palabras tienen poder y que el viento nunca se las lleva. Las palabras encierran una energía que bien puede ser positiva o negativa. Recuerda: "Una cometa se puede recoger después de echarla a volar, pero las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca".
El Gusano y El Escarabajo.
Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban charlando horas y horas. El escarabajo estaba consciente de que su amigo era muy limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie.
El gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente, comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado para su estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.
Un día, la compañera del escarabajo le cuestionó la amistad hacia el gusano. - ¿Cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro del gusano? A lo que él respondió que el gusano estaba limitado en sus movimientos. - ¿Por qué seguía siendo amigo de un insecto que no le regresaba los saludos efusivos que el escarabajo hacía desde lejos?
Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta, no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo calló para no discutir.
Fueron muchas las respuestas que en el escarabajo buscaron para cuestionar la amistad con el gusano, que al final, éste decidió poner a prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que el gusano lo buscara.
Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día emprendía el camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar hasta su lugar de origen.
El escarabajo decidió ir a ver sin preguntar a su compañera qué opinaba. En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano por saber qué le había pasado a su amigo. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a dónde él se encontraba, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente.
Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano esperando pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que la vida te da, le dijo cuánto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado.
El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en otros oídos que no eran los suyos, había perdido muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su amistad.
El escarabajo aprendió varias lecciones ese día. La amistad está en ti y no en los demás, si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo. También entendió que el tiempo no delimita las amistades, tampoco las razas o las limitantes propias ni las ajenas. Lo que más le impactó fue que el tiempo y la distancia no destruyen una amistad, son las dudas y nuestros temores los que más nos afectan. Y cuando pierdes un amigo una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías e ilusiones compartidas en el capullo de la confianza se van con él.
El escarabajo murió después de un tiempo. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal le aconsejó, pues fue decisión propia el poner en manos extrañas su amistad, solo para verla escurrirse como agua entre los dedos. Si tienes un amigo no pongas en tela de duda lo que es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues estarás poniendo en una vasija rota tu confianza.
LUZ Y SOMBRAS
¿Tú ya viste personas desagradables que viven desparramando ignorancia por donde pasan?
¿Ya conociste personas deprimidas cuya fisionomía está siempre triste y sombría?
¿Ya tuviste la oportunidad de comprobar cuán contagiosa es la expresión de las personas?
Las personas de expresión triste van desparramando la tristeza por donde pasan.
Las personas de expresión desagradable van desparramando malestar por donde pasan.
Diseminar tristezas y sensaciones desagradables es un mal ma
yor que el diseminar microbios.
¿Tú ya viste también personas alegres y optimistas, que viven desparramando luz por donde pasan?
¿Ya viste personas maravillosas, que tienen siempre una sonrisa feliz en los labios, y van transmitiendo la felicidad a todos aquellos que se cruzan en su camino?
¿Ya tuviste la oportunidad de comprobar que contagiosa es la expresión de las personas?
No debes lamentar el hecho de no poseer ningún bien material para ofrecer a los otros. Aún cuando no tengas ningún bien, podrás ofrecerles la expresión feliz.
Al mirar a tus padres, a tus hijos, a tu marido, a tu esposa, a tus hermanos, y también al elogiar a tus vecinos y conocidos, muestra una sonrisa feliz.
Dirigiéndote a los otros con una expresión feliz, estarás ofreciéndoles felicidad.
Las personas de fisionomía feliz van desparramando felicidad por donde pasan.
Las personas de fisionomía alegre van desparramando alegría por donde pasan.
Dar felicidad y alegría a los otros es mejor que ofrecerles presentes materiales.
El Jardín Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles y arbustos se morían. El roble dijo que se moría por no ser tan alto y tan fu erte como el pino. Volviéndose al pino, lo hallo caído, por que no podía dar uvas como la vid. La vid se moría porque no podía dar flores como la rosa. Y la rosa se moría por no ser tan fuerte y sólida como el roble... Entonces encontró una planta. Un clavel floreciendo y mas fresco que nunca. El rey le preguntó... - ¿Cómo es que creces en medio de este jardín moribundo? - Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías ver claveles! Si hubieses querido otro roble, lo habrías plantado. En aquel momento me dije, intentaré ser el clavel de la mejor manera que pueda. Y heme aquí!!! El más hermoso y bello clavel de tu jardín. Somos, esto que somos!!! Vivimos marchitándonos en nuestras propias insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los demás! "Si yo fuera", "si yo tuviera", "si mi vida fuera" Siempre conjugando el futuro incierto en vez del presente concreto, empecinados en no querer aceptar, que la felicidad es un estado subjetivo y voluntario... Podemos elegir hoy! Estar felices con lo que somos, con lo que tenemos, o vivir amargados por lo que no tenemos o no podemos ser. Solo podemos florecer, el día que aceptemos que somos lo que somos. ¡Somos únicos! Y nadie puede hacer, lo que nosotros vinimos a hacer aquí. Comienza haciendo lo que es necesario, luego lo que es posible y de repente! Estarás haciendo lo que es... Imposible! Nos merecemos dar el mejor color a nuestra vida, los demás ya lo hicieron... Pero habemos unos que no, nos exponemos al sol por sentir solo su sombra. La humanidad la verdad no es mala!, mala es la idea el no sacarle el mejor provecho a estos sentimientos tan ¡humanos! Y no permitas Que el jardín de tu vida se marchite, por el hecho de no querer entender esa voz que brilla desde lo más profundo de tu corazón. ¡Recuerda! Nadie es más que nadie, sólo que unos, hacen más que otros...
Agradezco ser mujer
Agradezco ser un animal, porque los hombres han puesto en peligro la supervivencia del planeta. Agradezco ser hembra, porque el hombre no es el centro del universo, sino apenas un eslabón más en la cadena de la vida. Agradezco que me digan que soy irracional, porque la razón ha conducido a los peores actos de barbarie. Agradezco no haber inventado la tecnología, porque la tecnología ha envenenado el agua y el ozono. Agradezco que me hayan colocado más cerca de la naturaleza, porque nunca estaré sola. Agradezco que me hayan confinado al hogar y a la familia, porque puedo hacer de toda la Tierra mi hogar y mi familia. Estoy feliz de que me llamen ama de casa, porque puedo apoderarme de la mía. Estoy feliz de no ser competitiva, porque entonces seré solidaria. Estoy feliz de ser el reposo del guerrero, porque puedo cortarle el pelo mientras duerme. Estoy feliz de que me hayan excluido del campo de batalla, porque la muerte no me es indiferente. Estoy feliz de haber sido excluida del poder, porque lejos del poder me alejo de la ambición y la codicia. Estoy feliz de que me hayan excluido del arte y la ciencia, porque los puedo inventar de nuevo. Me agrada saber que mi cerebro es más pequeño que el cerebro del hombre, porque entonces mi cerebro cabe en todas partes. Me agrada que me digan que carezco de lógica, porque entonces puedo crear una lógica menos fría y más vital. Me agrada que me digan que soy vanidosa, porque puedo mirarme al espejo sin sentirme culpable. Me agrada que me digan que soy emocional, porque puedo llorar y reir a gusto. Me agrada que me digan que soy histérica, porque entonces puedo lanzar los platos a la cabeza de quien intenta hacerme daño. Me gusta que me llamen bruja, porque entonces puedo cambiar la dirección de los vientos a mi favor. Me gusta que me llamen demonio, porque puedo quemar el lecho donde me abusan. Me gusta que me digan débil, porque me recuerdan que la unión hace la fuerza. Me gusta que me digan chismosa, porque nada de lo humano me será ajeno. Pero lo que más agradezco, lo que más me agrada, lo que más me gusta y lo que me hace más feliz, es que me digan loca, porque entonces ninguna libertad me será negada. Una y mil veces me quemó la Inquisición y aprendí a nacer de las cenizas. Me encerraron en un harén y encerrada no dejé de reir. Me pusieron un cinturón de castidad y adquirí las artes de un cerrajero. Cargué fardos de leña y me hice fuerte. Me pusieron velos en la cara y aprendí a mirar sin ser vista. Me despertaron los niños a medianoche y aprendí a mantenerme en vigilia. No me enviaron a la Universidad y aprendí a pensar por mi cuenta. Transporté cántaros de agua y supe mantener el equilibrio. Pasé días bordando y tejiendo y mis manos aprendieron a ser más exactas que las de un cirujano. Segué trigo y coseché maiz, pero me quitaron la comida y con hambre aprendí a vivir. Me sacrificaron a los dioses y a los hombres y volví a vivir. Me golpearon y perdí los dientes y volví a vivir. Me asesinaron y me ultrajaron y volví a vivir. Me quitaron a mis hijos y en el llanto volví a la vida. Con tanta fortaleza acumulada, con tantas habilidades y destrezas aprendidas, mujer, si lo intentas, puedes voltear el mundo al revés.
En Honor a todas las mujeres del Mundo, siempre en pie y adelante, que el Mundo no se detiene, al contrario nosotras las mujeres somos las que lo llevamos a cuestas y yo misma lo digo con Orgullo, asi que adelante no se detengan ante nada y ante nadie, pelea con garras y dientes lo que es tuyo y no dejes que nadie se interponga en tu camino, tu vales mucho...
PEQUEÑA HISTORIA
Unos cuantos años después que yo nací, mi padre conoció a un extraño en nuestra pequeña población en mi país. Desde el principio, mi padre quedó fascinado con este recién llegado encantador personaje, y enseguida le invitó a que viviera con nuestra familia. El extraño aceptó y desde entonces ha estado con nosotros. Mientras yo crecía, nunca pregunté su lugar en mi familia, en mi mente joven ya tenía un lugar muy especial. Mis padres eran instructores complementarios: Mí mamá me enseñó lo que era bueno y lo que era malo y mi papá me enseñó a obedecer. Pero el extraño era nuestro narrador. Nos mantenía hechizados por horas al extremo con aventuras, misterios y comedias. Si yo quería saber cualquier cosa de política, historia o ciencia, siempre sabía las contestaciones sobre el pasado. ¡Conocía del presente y hasta podía predecir el futuro! Llevó a mi familia al primer juego de las ligas mayores de futbol. Me hacia reír, y me hacia llorar. El extraño nunca paraba de hablar, pero a mi padre no le importaba. A veces, mi mamá se levantaba temprano y callada, mientras que el resto de nosotros estábamos pendientes para escuchar lo que tenía que decir, pero ella se iba a la cocina para tener paz y tranquilidad. (Ahora me pregunto si ella habría rezado alguna vez, para que el extraño se fuera. Mi padre dirigió nuestro hogar con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sentía obligado para honrarlas. Las blasfemias, por ejemplo, no fueron permitidas en nuestra casa. No de nosotros, ni de nuestros amigos o de cualesquier visitante. Sin embargo, nuestro visitante de largo plazo, lograba pronunciar la palabra esa HP que quemaban mis oídos e hicieron que mi papá se retorciera y mi madre se ruborizara. Mi papá nunca nos dio permiso para usar alcohol de manera liberal. Pero el extraño nos animó a intentarlo sobre una base regular. Hizo que los cigarrillos parecieran frescos e inofensivos, y que los cigarros y las pipas se vieran distinguidos. Hablaba libremente (demasiado) sobre sexo. Sus comentarios eran a veces evidentes, a veces sugestivos, y generalmente vergonzosos. Ahora sé que mis conceptos sobre relaciones fueron influenciados fuertemente durante mi adolescencia por el extraño. Repetidas veces lo reprendieron y raramente le hizo caso a los valores de mis padres y NUNCA le pidieron que se fuera. Más de cincuenta años han pasado desde que el extraño se mudó con nuestra familia. Desde entonces ha cambiado mucho y ya no es casi tan fascinante como era al principio. No obstante, si hoy usted pudiera entrar en la guarida de mis padres, todavía lo encontraría sentado en su esquina, esperando a alguien para que escuchara sus charlas y para verlo dibujar sus cuadros. ¿Su nombre? ¡Nosotros lo llamamos televisor!
Nota:. ¡Ahora tiene una esposa que le llaman Computadora y un hijo que le llaman Celular!
Oye negra, ¿te puedo hablar?. Ya los chicos se han dormido, así que, así que deja el tejido que después te equivocas.
Hoy te quiero preguntar, por qué motivo las madres, amenazan a sus hijos con ese estribillo fijo de ¡Ah, cuando venga tu padre!
Y con tu padre de aquí, y con tu padre de allá, resulta de que al final al verme llegar a mí, lo ven entrar a Caín, y escapan por todos lados.
Y yo, que vengo cansado de trabajar todo el día, recibo de bienvenida, una lista de acusados.
Tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme, igual que hacía mi padre al escuchar a mi vieja; entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal, que en medio del temporal se erigía en defensora, lo mismo que tú ahora, que siempre me dejas mal.
Si los perdono, ¡qué ejemplo! ¿es así como los educas? Si los castigo, ¡eres bruto! ¡no tienes sentimientos!
A mí, a mí que llegué contento, y no tuve más remedio que poner cara de serio y escuchar tu letanía.
A mí, a mí que me paso el día pensando en jugar con ellos.
Yo sueño en llegar a casa y olvidarme felizmente del trabajo, de la gente, y de todo lo que pasa.
Los hijos son la esperanza y el por qué de nuestras vidas.
Por eso nunca les digas: ¡aaaah, cuando venga tu padre!
No quiero encontrar culpables, quiero encontrar alegría, que no me pongas de escudo como lo hacía mi madre, que consiguió que a mi padre, lo imaginara un verdugo.
Él llegaba, y te aseguro, que se acababan las risas, y en lugar de una caricia, o hablarle como a un amigo, lo miraba compungido presintiendo una paliza.
Y el pobre, que me entendía, sacudiendo la cabeza escuchaba con tristeza lo que mi madre decía, y que él, y que él de sobra sabía:
"Que con éste no se puede, que me pinta las paredes, que trajo las suelas rotas, que la calle, la pelota, que me saca canas verdes...."
¡A la cama sin cenar! Aburrido me ordenaba, mi madre me consolaba, y yo, y yo lo culpaba a él, a él que había llegado recién de trabajar, cansado, y ya lo había yo amargado con todas mis travesuras.
Los hijos nunca analizan el sentimiento del padre, porque el brillo de la madre es tan fuerte, que lo eclipsa.
Sólo le hacemos justicia cuando nos toca vivir a nosotros su problema.
¡Ay, si mi padre viviera! ¡qué recién lo comprendí! ¿Y por qué nunca me dijo lo mucho que me quería, si hoy yo sé cuanto sufría al ver enfermo a su hijo?
¿Por qué me miraba fijo el primer pantalón largo? Y sé, y sé que, hasta me habrá besado cuando yo estaba dormido.
Hoy que todo lo comprendo, ¿por qué no estás a mi lado? ¿Por qué no estás ahora para besarte bien fuerte, viejo lindo, y ofrecerte mi cariño a todas horas?
Ves a tu hijo que llora, pero llora con razón, porque te pide perdón pensando en aquellos días, en que ciego no veía que eras puro corazón.
Déjame, negra, que llore, ¡es tan lindo desahogarse!
En fin, veamos, veamos qué hacen nuestros futuros señores.
Mira esos pantalones.... Tápale un poco a la nena. Sí, sí, ya sé, no me lo digas, hoy se fue a la calle sola....
Acuéstate, rezongona, mañana, mañana será otro día.
¿CUANTO VALE TU TIEMPO?
La noche había caído ya; sin embargo, un pequeño hacía grandes esfuerzos por no quedarse dormido. El motivo bien valía la pena; estaba esperando a su papá. Los traviesos ojos iban cayendo pesadamente cuando se abrió la puerta.
El niño se incorporó como impulsado por un resorte y soltó la pregunta que lo tenía tan inquieto: Papá ¿cuánto ganas por hora?... dijo con ojos muy abiertos. Su padre entre molesto y cansado, fue muy tajante en su respuesta: mira hijo, eso ni siquiera tu madre lo sabe, no me molestes y vete a dormir que ya es tarde. Si papá, pero por favor solo dime, ¿cuanto te pagan por hora en tu trabajo?, reiteró suplicante el niño. Contrariado, el padre apenas abrió la boca para decir: Cien pesos Oye papá, ¿me podrías prestar cincuenta pesos? preguntó el pequeño.
El padre se enfureció y tomó al pequeño del brazo y en tono brusco le dijo: Asi que por eso quieres saber cuanto gano ¿no?, vete a dormir y no sigas fastidiando chico aprovechado... El niño se alejó tímidamente, al meditar lo sucedido el padre comenzo a sentirse culpable. Tal vez necesita algo -pensó- y queriendo descargar su conciencia se asomó al cuarto de su hijo. Con vos suave le preguntó: ¿Duermes hijo? Dime papá, respondió entre sueños. Aquí tienes el dinero que me pediste. Gracias papá, -susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada de donde sacó varias monedas. ¡Ya completé -gritó jubiloso! "tengo cien pesos" Papá, ¿me podrías vender una hora de tu tiempo?
Carta de un hijo a todos los padres del mundo
"Si usted es padre o madre o educador, reconozca que ése es su más importante, exigente y gratificador desafío. Lo que usted haga cada día, lo que diga y la manera como actúe, influirá en la conformación del futuro de nuestra sociedad más que cualquier otro factor".
- No me des todo lo que te pida. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar. - No me grites. Te respeto menos cuando lo haces y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo. - No des siempre órdenes. Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido, con más gusto. - Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es castigo. - No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o mi hermana. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra. - No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decídete y mantén esa decisión. - Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender. - No digas mentiras delante de mí ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices. - Cuando yo hago algo mal, no me exijas que te diga el "por qué lo hice". A veces ni yo mismo lo sé. - Cuando estés equivocado en algo, admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también. - Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos ya que, porque somos familiares, eso no quiere decir que no podemos ser amigos también. - No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas, pero nunca haré lo que tú digas y no hagas. - Enséñame a amar y conocer a Dios. No importa si en el colegio me quieren enseñar porque de nada vale si yo veo que tú ni conoces ni amas a Dios. - Cuando te cuente un problema mío, no me digas "No tengo tiempo para tonterías" o "Eso no tiene importancia". Trata de comprenderme y ayudarme. - Y quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir aunque tú no creas necesario decírmelo. - ABRAZAME, NECESITO SENTIRTE mi amigo, mi compañero a toda hora.
Como el lápiz
El niñito miraba al abuelo escribir una carta. En un momento dado, le pregunto: ¿Abuelo, estás escribiendo una historia que nos pasó a los dos? ¿Es, por casualidad, una historia sobre mí? El abuelo dejó de escribir, sonrió y le dijo al nieto: Estoy escribiendo sobre ti, es cierto. Sin embargo, más importante que las palabras, es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que tú fueses como él cuando crezcas. El nieto miró el lápiz intrigado, y no vió nada de especial en él, y preguntó: ¿Qué tiene de particular ese lápiz? El abuelo le respondió: Todo depende del modo en que mires las cosas. Hay en él cinco cualidades que, si consigues mantenerlas, harán siempre de ti una persona en paz con el mundo. Primera cualidad: Puedes hacer grandes cosas, pero no olvides nunca que existe una mano que guía tus pasos. Esta mano la llamamos Dios, y Él siempre te conducirá en dirección a su voluntad. Segunda cualidad: De vez en cuando necesitas dejar lo que estás escribiendo y usar el sacapuntas. Eso hace que el lápiz sufra un poco, pero al final, estará más afilado. Por lo tanto, debes ser capaz de soportar algunos dolores, porque te harán mejor persona. Tercera cualidad: El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar aquello que está mal. Entiende que corregir algo que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia. Cuarta cualidad: Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que hay dentro. Por lo tanto, cuida siempre de lo que sucede en tu interior. Quinta cualidad: Siempre deja una marca. De la misma manera, has de saber que todo lo que hagas en la vida, dejará trazos. Por eso intenta ser consciente de cada acción.
Produce perlas en tu vida.
Las Perlas son productos del dolor; resultados de la entrada de una sustancia extraña o indeseable en el interior de la ostra, como un parásito o un grano de arena. Las perlas son heridas y curadas!!
En la parte interna de la concha se encuentra una sustancia lustrosa llamada NÁCAR. Cuando un grano de arena penetra, las células del Nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y más capas, para proteger el cuerpo indefenso de la Ostra.
Como resultado, una linda perla se va formando. Una Ostra que no fue herida, de algún modo, no produce perlas, pues las perlas son heridas cicatrizadas... Te has sentido herido por el engaño y rechazo de alguien que tu en verdad amabas...? Te has sentido herido por palabras crueles o duras de alguien?
Tus ideas ya fueron rechazadas o mal interpretadas? Ya sufriste los duros golpes del prejuicio? Ya recibiste el intercambio de la indiferencia? "Entonces produce una perla" Cubre tus heridas con varias capas de amor. Infelizmente, son pocas las personas que se interesan por hacer esto.
La mayoría aprende sólo a cultivar resentimientos, dejando las heridas abiertas, alimentándolas con varios tipos de sentimientos pequeños y pensando solo en lo que sucedió o en la persona que te dejo o lastimó y, por lo tanto, no permitiendo que cicatricen.
Así, en la practica, lo que vemos son muchas "Ostras Vacías", no porque no hayan sido heridas, sino porque no saben perdonar, comprender, dejar el pasado atrás y transformar el dolor en amor. Una sonrisa, una mirada, un gesto, en la mayoría de veces, habla mas que mil palabras. ¡YA ES HORA! ¡EMPIEZA A PRODUCIR PERLAS EN TU VIDA! bello dia a todos
cachorritos en venta
Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando: "¿Cuál es el precio de los perritos?" El dueño contestó: "Entre $30 y $50". El niñito metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas: "Sólo tengo $2.37... ¿puedo verlos?". El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niñito inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba. "¿Qué le pasa a ése perrito?", preguntó. El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida. El niñito se emocionó mucho y exclamó: "¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!". Y el hombre replicó: "No, tú no vas a comprar ese cachorro, si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo". Y el niñito se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo: "Yo no quiero que usted me lo regale. El vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que lo haya pagado completo". El hombre contestó: "Tú en verdad no querrás comprar ese perrito, hijo. El nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos". El niñito se agachó y se levantó el pantalón de su pierna izquierda para mostrarsela, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo: "Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda". El hombre estaba ahora mordiéndose el labio, y sus ojos se llenaron de lágrimas... sonrió y dijo: "Hijo, sólo espero y oro para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú". En la vida no importa quién eres, sino que alguien te aprecie por lo que eres, y te acepte y te ame incondicionalmente. Un verdadero amigo es aquél que llega cuando el resto del mundo se ha ido.
bello dia para todos
El temor
Un sultán decidió hacer un viaje en barco con algunos de sus mejores cortesanos. Se embarcaron y zarparon en direccion al mar abierto. Entretanto, en cuanto el navio se alejó de tierra, uno de los subditos - que jamás habia visto el mar, y había pasado la mayor parte de su vida en las montañas - comenzo a tener un ataque de pánico: sentado en la bodega de la nave lloraba, gritaba y se negaba a comer o a dormir. Todos procuraban calmarlo, diciéndole que el viaje no era tan peligroso, pero aunque las palabras llegasen a sus oídos no llegaban a su corazón. El sultán no sabía qué hacer, y el hermoso viaje por aguas tranquilas y cielo azul se transformó en un tormento para los pasajeros y la tripulación. Pasaron dos días sin que nadie pudiese dormir con los gritos del hombre. El sultán ya estaba a punto de mandar volver al puerto cuando uno de sus ministros, conocido por su sabiduría, se le aproximó: - Si Su Alteza me da permiso, yo conseguiré calmarlo. Sin dudar un instante, el sultán le respondio que no solo se permitía, sino que sería recompensado si consiguiera solucionar el problema. El sabio entonces pidio que tirasen al hombre al mar. En el momento, contentos de que esa pesadilla fuera a terminar, un grupo de tripulantes agarró al hombre que se debatía en la bodega y lo tiraron al agua. El cortesano comenzó a debatirse, se hundió, tragó agua salada, volvió a la superficie, gritó más fuerte aún, se volvió a hundir y de nuevo consiguió reflotar. En ese momento, el ministro pidió que lo alzasen nuevamente hasta la cubierta del barco. A partir de aquel episodio, nadie volvió a escuchar jamás cualquier queja del hombre, que pasó el resto del viaje en silencio, llegando incluso a comentar con uno de los pasajeros que nunca habia visto nada tan bello como el cielo y el mar unidos en el horizonte. El viaje - que antes era un tormento para todos los que se encontraban en el barco - se transformó en una experiencia de armonía y tranquilidad. Poco antes de regresar al puerto, el Sultán fue a buscar al ministro: --¿Como podias adivinar que arrojando a aquel pobre hombre al mar se calmaria? - Por causa de mi matrimonio - respondió el ministro. Yo vivía aterrorizado con la idea de perder a mi mujer, y mis celos eran tan grandes que no paraba de llorar y gritar como este hombre. Un dia ella no aguantó más y me abandonó, y yo pude sentir lo terrible que seria la vida sin ella. Solo regreso después de que le prometi que jamas volveria a atormentarla con mis miedos. De la misma manera, este hombre jamas habia probado el agua salada y jamas se había dado cuenta de la agonia de un hombre a punto de ahogarse. Después que conocio eso, entendio perfectamente lo maravilloso que es sentir las tablas del barco bajo sus pies.
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